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Los jugadores del Olimpija celebran un tanto con la primera equipación // Foto: Olimpija Ljubljana |
Empieza un nuevo mes y con él, la hora de cobrar. Hay que
racionar el poco dinero recibido y hacer un presupuesto que permita la
supervivencia e intenta cubrir otro tipo de necesidades. Habrá que rechazar
algunos planes y modificar otros. Aunque el salario vaya a ser menor de lo
esperado y haya que apretarse el cinturón, siempre hay que buscar un pequeño
hueco en la cartera para intentar darse un capricho de esos que, aunque
probablemente innecesario, dará alegría y recompensará el trabajo y el esfuerzo
realizado.
Sin haber hecho aún ninguna cábala, tengo claro que el
motivo de todo este lío es una camiseta del Olimpija Ljubljana. Una de las dos
utilizadas por el conjunto al que acompañé en 2009 a su retorno a la Prva Liga eslovena. ¿Pero cuál?
A todos los aficionados al football se nos ha planteado este
rompecabezas alguna que otra vez. La primera equipación es la más
representativa, la más romántica. Es la que lleva los colores del club, la que
jamás pasará de moda y la que incluso da sobrenombre al equipo que la luce
(azulgranas, rojiblancos, azulones…). El segundo uniforme, en cambio, suele
variar tanto de diseño como de colores. Una temporada vistiendo a los jugadores
con rayas verticales, a la siguiente con una franja horizontal, o si eres del Recreativo
de Huelva o del Liverpool,
con motivos que no entiendes como alguien pudo querer plasmar en la zamarra
del club de tus amores.
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Nik Omladič con la segunda camiseta // Foto: Olimpija Ljubljana |