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Una tarde de Champions en Mestalla // Foto: Panoramio |
Uno se hace a la idea de que la primavera ha llegado, no
cuando se adelanta una hora el reloj, ni cuando es pascua, sino cuando los
partidos de Champions League empiezan a jugarse con luz solar.
La primavera esa una época del año maravillosa. Pasó el frío
invierno y aún no nos ahoga el calor del verano, con lo que uno puede vestirse,
prácticamente, con lo que le dé la gana. Manga corta con una chaqueta ligera,
por ejemplo, es un buen atuendo para ir al football. A la mínima que uno se
acalora con las primeras jugadas del encuentro muestra su camiseta, sus
colores. ¡Fuera abrigos y sudaderas! Como hace mejor tiempo, la bufanda ya no
es una pieza de ropa para resguardarse del frío, sino una prenda más con la que
dar colorido a la grada y animar a tu equipo.
En primavera empiezan a decidirse los objetivos de los
equipos. En las competiciones coperas sólo quedan los elegidos, y el equipo
pequeño que sorprendió a principios de temporada se convierte en verdadera revelación
si a estas alturas sigue en la parte alta de la clasificación. Se van
decidiendo poco a poco los puestos europeos, los de descenso y los de ascenso.
Los que no merecían estar en esas posiciones han caído o se han salvado de la
quema.
Aunque los partidos sigan valiendo tres puntos, el aumento
de la emoción y de la trascendencia de los partidos es constante hasta el final
de temporada, dónde si hay suerte habrá una emocionante Eurocopa o un Mundial
con el que refrescarse durante el caluroso verano. De todas formas, eso aún
queda muy lejos, aunque más de un jugador busca lucirse para conseguir entrar
más tarde en la lista del seleccionador de turno.
Es la época de los sentidos. Dónde se escucha con más
entusiasmo a los aficionados; dónde se saborean más las dulces victorias, las
amargas derrotas y los insípidos empates; dónde la hierba se ve más verde y
huele más a football; dónde se acaricia la gloria con la punta de los dedos.
Por desgracia en los últimos años las competiciones ligueras
están perdiendo emoción en la carrera por el título. A estas alturas el
Barcelona, el Manchester United, la Juventus o el PSG lo tienen prácticamente
hecho. Por no hablar del Bayern de Munich, que a punto estuvo de cantar el alirón
la pasada jornada. Todo un récord.
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Mainz 05 y SC Freiburg son dos de los aspirantes a la EL en Alemania // Foto: mibundesliga.com |
Al menos nos queda la emoción de la lucha por los puestos
europeos y el descenso, que este año está más emocionante que nunca. Muy
especialmente en La Liga, con hasta seis equipos (sin contar al Málaga, que no
podrá competir en Europa la próxima temporada) en la brega por llegar a ver su
nombre en una papeleta en cualquier competición UEFA la temporada que viene, o
en la Bundesliga alemana, con siete conjuntos optando a ocupar cualquiera de
las tres plazas que dan acceso a la Europa League.
En Inglaterra, la lucha por evitar el descenso se prevé
trágica. Con nueve equipos evitando ocupar las tres últimas plazas que les
harían jugar el año que viene en el Championship.
En cuanto a las competiciones continentales, las grandes
fortunas árabes brillan en la Champions League, con PSG y Málaga buscando
colarse en las semifinales enfrentándose a Barça y Borussia Dortmund
respectivamente. Precisamente en la
eliminatoria entre PSG y el FC Barcelona se vivirá un “derbí catarí”, como así
lo ha calificado Panenka
en un interesante texto.
No quedan equipos ingleses en la máxima competición de clubes
a nivel continental. Las islas suman, eso sí, hasta tres aspirantes a alzarse
con la Europa League en Amsterdam: Chelsea, Tottenham y Newcastle. Los tres son
los máximos favoritos de la competición. Tal vez la Lazio podría añadirse a
esta lista. A pesar de todo será interesante ver cómo compiten estos equipos
frente al histórico Benfica, a la pasión del Fenerbahçe, al correoso Rubin
Kazan o a la cenicienta Basilea. “Cenicienta”,
que recordemos que el año pasado eliminó de la Champions League al todopoderoso
Manchester United.
Haciendo este repaso, y viendo la emoción y la pasión que
destila el football en esta época del año, me pregunto si es la primavera, que
altera la sangre de los aficionados, o es el propio balompié el que hace que
encaremos esta estación con alegría y entusiasmo…