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Vršič celebrando el tanto // Foto: Daily Mail |
Esta semana, viendo el Eslovenia – Islandia, vi por primera
vez un extremo diestro de 23 años, Jasmin Kurtić, muy habilidoso
y con muchísimo desparpajo. Gran golpeo del balón, aunque parecía pecar en
ciertos momentos de un excesivo individualismo. Fue una sorpresa, porque en su
posición esperaba ver al mediapunta Dare Vršič, al que ya conocía de su
etapa en el Olimpija Ljubljana y que firmó el año pasado por el Austria de
Viena.
Los pocos partidos en los que le he podido ver en acción, Vršič,
siempre se ha erigido como lanzador de cualquier falta que merodee el área
rival. Por delante incluso de jugadores con mayor peso como Koren o Birsa.
11 de Octubre de 2011. Último partido de clasificación para
la EURO de Polonia y Ucrania. Serbia llega a la eslovena ciudad de Maribor como
tercera de grupo para intentar sumar los tres puntos e intentar superar a la
segunda clasificada, Estonia, y colarse en la repesca en busca de un billete
para la Eurocopa. Eslovenia por su parte, ya no contaba con opción alguna de
clasificarse y por lo tanto no se jugaba nada. Al menos nada en la propia
competición, pero sí el orgullo de intentar vencer a Serbia, en una pequeña
guerra entre los dos países balcánicos, los dos exyugoslavos. Probablemente,
algún esloveno sentiría la oportunidad de la revancha, de eliminar a Serbia y
devolverles de algún modo aquel fastidioso empate a 3 en la Eurocopa de Holanda
y Bélgica en el año 2000 en la que los eslovenos vencían por 3-0 en el minuto
60 en su primer partido en una fase final. La selección yugoslava, repleta
básicamente de jugadores serbios, les había impedido saborear una primera
victoria en una fase final, como el que le quita un caramelo a un niño, y es
que Eslovenia, como nación apenas contaba con nueve años por aquel entonces.
Así pues, empezó el partido y ambos conjuntos defendían el
resultado y esperan sus oportunidades a la contra. Así pasó toda la primera
mitad, hasta que en el descuento de los primero 45 minutos, nuestro
protagonista, Dare Vršič botó una falta desde unos 40 metros, muy cerca de la línea
divisora de los dos campos. Aquel globo que pasaba por encima de todos y que
parecía que iba a perderse por encima de la portería trazó un descenso que tras
golpear el larguero, en un punto muy cercano a la escuadra, se coló en la
portería sorprendiendo al portero serbio y a los aficionados eslovenos que
celebraron el gol como si su clasificación estuviese en juego.
En la segunda mitad, Serbia se mostró más ofensiva e incluso
el defensa del Manchester United, Vidic, desperdició un penalti. Eslovenia se
defendió como gato panza arriba y al final logró la victoria, y aunque no
significó más que la no clasificación de Serbia, los aficionados que se
encontraban en el estadio de Maribor se fueron a casa saboreando aquel sucedáneo
de revancha.